Estoy escribiendo una novela, o por lo menos eso creo. Tiene la temática, la extensión, los personajes y el argumento como para que entre someramente en ese rango. Ya tengo un año en eso, poco más poco menos, pero justo doce meses en donde escribo diariamente o con intervalos de semanas completas dependiendo de la inspiración. Como todo en la vida, pues. Sin embargo, lo que si tiene de particular esta historia es que está basada en una película. Sí, en una película que aún no se ha filmado. Incluso, en una película cuyo guión muestra un final tachado, con notas, pie de páginas, más tachaduras y que su final no termina de escribirse a pesar que ya tiene fecha estimada de rodaje.
Pareciera que lo común es basar las películas en las novelas y no al revés, pero esta historia es bastante peculiar. Escribí un guión para un corto. Un drama desgarrador de esos que solo se me ocurren hacer a mí; con su inicio, su clímax y su desenlace bien definidos en quince minutos. Pero la vida me hizo vivir más, valga la redundancia. Así que lo convertí en un largo. Mi primer largo. Fueron otros trescientos sesenta y cinco días de notas, cambios, personajes que entraron, salieron y, lo más positivo del asunto, la vuelta de ciento ochenta grados que dio hacia una comedia. Lo único que se mantuvo estable del 2009 para acá fue el título de la obra, que le da nombre al guión, a la novela y a este blog: "Todos los días resucita un amor".
El texto de la novela complementa lo que no se dirá en la película y la película muestra algunas cosas que no saldrán en la novela ¿Por qué? Simple. Porque una es el escape, el drenaje de la otra. Porque en el momento que escribí el guión, o la mayoría, vivía una situación, un contexto, muy diferente al que viví (vivo) al escribir la novela. La película tiene un poco más de "biográfica" que la novela. Pero, a todo esto ¿De que va el cuento, mi pana?
Bien, "Todos los días resucita un amor" trata de eso, del amor. Del eterno, del pasional, del tierno, del visceral, del dañino, del inolvidable, del casual, del sexual, del que odias. El amor en todas sus vertientes existenciales plasmadas en un par de protagonistas que se entremezclan con una gama de personajes singulares que aman, desaman y vuelven a amar. Porque el amor es eso. Es una energía que viene y va como las olas; como el cometa Haley, como los pantalones campana y las hombreras. A todos, a diario, nos disminuye lo que sentimos por alguien, y al despertar amanece como si nada. Eso es amar. Seguir ahí a pesar de todo.
De esta forma, el fin último de este blog es compartir todo aquello sobre las relaciones humanas (mías, de mi círculo cercano o de cultura general) que no entró ni en mi libro ni en mi guión. Cada entrada será el resultado de esos post-its, de esas hojas de cuaderno o de notas olvidadas en el Evernote que quise incluir de alguna forma en todo este berenjenal que me salió de la cabeza. Tópicos que pueden servirnos para identificarnos, reir o criticarme, pero que al fin y al cabo soy libre de expresar en tiempos previos a la (ojalá que no) censura en Internet.
Espero que disfruten cada resurrección!
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